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Saludo del Cónsul General Peter Rondorf para el día de la unidad alemana

Peter Rondorf, Cónsul General de Alemania en Barcelona

Peter Rondorf, Cónsul General de Alemania en Barcelona, © Deutsches Generalkonulat Barcelona

Artículo

Apreciados compatriotas, apreciados colegas, estimados amigos:

Cuántas cosas teníamos previstas para este año. Tanto personal- como profesionalmente, también nosotros aquí en el Consulado General. Pero un virus nos cambió los planes. 250 años de Beethoven, la presidencia alemana del Consejo de la UE y  el 30º aniversario del ingreso de los cinco nuevos estados federales al ámbito de vigencia del Grundgesetz. Queríamos celebrar el Día de la Unidad Alemana de este 3 de octubre de forma especial. Pero no podrá ser. En ningún lugar del mundo, no solo aquí. El Ministerio de Asuntos Exteriores lo ha decidido así, y es lo correcto. El riesgo de una recepción u otro evento, sería demasiado alto. 

Casi como cuando cayó el muro de Berlín y tuvo lugar la Primavera de las Naciones en Europa central y oriental en los años 1989 y 1990, también ahora nos encontramos ante un período de transición. Mientras que entonces mirábamos llenos de esperanza y optimismo al futuro, y algunos creían en la victoria final del modelo occidental de una democracia liberal y una economía social de mercado – palabra clave: el final de la historia -, ahora nos encontramos ante una época que reta al mundo entero y sacude muchas de nuestras certezas, que  hace tambalear los pilares de nuestro sistema económico y político. Las cadenas de suministro mundiales son puestas a prueba; volar a Barcelona para pasar el fin de semana es cuestionable; una carrera universitaria que involucra a varios países o incluso continentes ya casi es inviable; Living apart together, él en Glasgow, ella en Hamburgo – demasiadas dificultades a superar. Las fronteras vuelven a cobrar importancia, la nación está de moda. De repente, nos diferenciamos según el pasaporte que llevamos encima.

También dentro de los estados hay múltiples problemas. ¿Durante cuánto tiempo podrá un gobierno compensar las repercusiones económicas? ¿Hasta dónde pueden ascender los déficits y las deudas? ¿Qué opciones tiene un banco central para promover la actividad económica? ¿Será que se alimentan estructuras que ni a largo ni a medio plazo tienen alguna oportunidad? Y sobre todo: ¿Cuánto aguantará nuestra democracia, si para combatir la pandemia, se requiere restringir libertades esenciales? 

Me parecería un chiste de mal gusto por parte de la historia, si los sistemas autocráticos, que hace 30 años acabaron casi todos en la basura del mapamundi, saldrían ahora reforzados de la pandemia. Y tampoco será así, aunque a veces no lo parezca. Nuestro sistema basado en la responsabilidad e iniciativa propia como vía para encontrar soluciones ya es superior a los sistemas totalitarios, basados en la disciplina y en la obediencia, porque no hay, ni habrá, un único camino, ni un único  método para encontrar un nuevo orden. Muchas cosas ya no serán como antes. Acortaremos las cadenas de valor añadido, traeremos de vuelta las producciones, y operaremos de forma sostenible. Mucho tendrá que ser cuestionado: no hay ningún derecho de cara al „Ballermann“, ni a comer espárragos blancos a su debido tiempo, tampoco habrá esquí en helicóptero en los Andes. Pero hay un derecho a ser libres y a una participación democrática, a una vida digna y un medio ambiente limpio, se lo debemos a nuestros descendientes. Nosotros, las democracias occidentales y liberales, lo haremos realidad, colaborando estrechamente entre unas y otras, en especial dentro  de la Unión Europea.

Y el año que viene, celebraremos aquí en Barcelona el Día de la Unidad Alemana y conmemoraremos a todos aquéllos que en la Europa central y oriental hace 30 años ya no quisieron ser tutelados, sino que lucharon por sus derechos, por tomar las riendas de sus vidas en sus propias manos, igual que las personas hoy en día en Belarus. También nosotros volveremos a recuperar la autodeterminación, superando el virus y aprendiendo de nuestros errores.



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